¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Dar una de cal y otra de arena.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Dar palos de ciego.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Llenarle la cuenca a alguien.
Ajo hervido, ajo perdido.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Pan a hartura y vino a mesura.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Abril llovedero, llena el granero.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Para que quiere cama el que no duerme.
El mejor sol es el que calienta hoy
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
El amor reina sin ley
Café cocido, café perdido.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
A gran pecado, gran misericordia.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Más perdido que un moco en una oreja.
Duro de cocer, duro de comer.