Sal derramada, quimera armada.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Callen barbas y hablen cartas.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
El hombre haragán trabaja solo al final.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Saber cuántas son cinco.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Lo tragado es lo seguro.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
El que paga mal, paga dos veces.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Hacer callar es saber mandar.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Solo hazlo y terminará el pánico.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Es pan comido.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Es mejor precaver que tener que remediar.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Llave puesta, puerta abierta.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Una abeja no hace colmena.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Contra gustos no hay nada escrito.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.