Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Hablar con lengua de plata.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Serio como perro en bote.
Me lo contó un pajarito
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
A falta de pan, buenas son tortas.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Buena vida si refrenas tu ira.
Ponga agua en su vino.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
La libertad vale más que el oro
De casi no muere nadie.
Aire de Levante, agua delante.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Quien no se arriesga no cruza el río
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Beso, queso y vino espeso.
Más dañado que agua de florero.
Ser el último orejón del tarro.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
De refrán y afán pocos se librarán.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Donde no hay harina todo es mohína.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
A la ocasión la pintan calva.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Esta lloviendo sobremojado
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
De hora en hora, Dios mejora.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Agarrando aunque sea fallo.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El agua va siempre al río.
A caracoles picantes, vino abundante.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Quien quiera saber, que compre un viejo.