No te vallas a morder la lengua.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Abril concluido, invierno ido.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Escribir despacio y con buena letra.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Alabanza propia es vituperio.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
No quieras nunca buenos comienzos.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Comida hecha, amistad deshecha.
Acá como allá, y allá como acá.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Mear sin peer, rara vez.
Enójate pero no pegues.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Más haces callando que gritando.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
El dolor embellece al cangrejo.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Las paredes oyen.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Donde entra beber, sale saber.
A hierro caliente, batir de repente.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.