Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Para saber, has de leer.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Palabra de boca, piedra de honda.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Estoy hasta las manos.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Al mal dar, tabaquear.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
No es quejido, sino que jode.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Más ordinario que un sapo en un acuario.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Ley puesta, trampa hecha.
De luengas vías, luengas mentiras.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Hacer el primo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
De higos a brevas, larga las lleva.
El pobre de su pobreza no sale.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Educación y pesetas, educación completa.
Más vale callar que con borrico hablar.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.