Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Cada cual mire por su cuchar.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
No hay dos sin tres.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Gallo viejo con el ala mata.
Cada uno canta como quiere.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Mucho ojo, que la vista erro.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Engordar para vivir no es gordura de reír.
Beber sin comer, maña de ranas es.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Ir de capa caída.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
A burlas, burlas agudas.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Pa'trás como las del marrano.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Pecado callado, medio perdonado.
No te vallas a morder la lengua.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.