Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Matar dos pájaros de un tiro.
En todas partes se cuecen habas.
Estoy como gallo en corral ajeno
Nunca te apures para que dures.
Compañía de dos, compañía de Dios.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Pueblo chico infierno grande.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
El comedido sale jodido.
Aquí hay gato encerrado.
A mucho amor, mucho perdón.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
No da un tajo ni en defensa propia.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Leer entre renglones.
A los tontos no les dura el dinero.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
En cada refrán tienes una verdad.
No hay refrán que no sea verdadero.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Al loco y al aire, darles calle.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
El hablar mismo idioma.
No hay primera sin segunda
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Casa de esquina, para mi vecina.
Siempre hay un roto para un descosido.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Despedida de borrachos.
Ni en pelea de perros te he visto
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Ese huevito quiere sal
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Bien ama quien nunca olvida.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
No se debe escupir al cielo.
Pan duro, pero seguro.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.