A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Más vale algo que nada.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
De bien en mejor.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Al son que te tañan, a ése baila.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Jugar y perder bien puede suceder.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Lo que no se conoce no se apetece.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Hay que predicar con el ejemplo.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
El dolor es antiguo
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
No da, ni dice donde hay.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
De tales devociones, tales costurones.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
El pez grande en la mar se hace.
Gloria mundana es gloria vana.
Con buena escoba, bien se barre.
Malos humores salen con buenos sudores.
A cualquier cosa llaman rosa.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Carrera de caballo y parada de borrico.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.