Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
La buena mula en el establo se vende.
Sol puesto, obrero suelto.
Quien cae no tiene amigos.
A preguiça se deu bem.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Quien es feliz habla poco
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Hay ayudas que son lavativas.
Por el rastro se da con la liebre.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
La mujer y la vaca, con día para casa.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
A un traidor, dos alevosos.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
Eres lo que comes.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Calva buena, luna llena.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Ha de salir la corneja al soto.
Compra en plaza y vende en casa.
Hay de todo en la viña del Señor.