Dando al diablo el hato y el garabato.
De pena murió un burro en Cartagena.
El sexo nos hace perder la cabeza
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Cólera de amantes resurgir del amor
Haceos miel y comeos han las moscas.
Indio con puro, ladrón seguro.
El que no te conozca, que te compre.
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Harto da quien da lo que tiene.
El avariento nunca está contento.
Suerte, y al toro.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Hombre intranquilo vale por diez.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
No apruebes hasta que pruebes.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Hoy por mí, mañana por ti.
El hombre nació para morir, es mortal.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
Amor y vino, sin desatino.
Cero grados, ni frio, ni calor.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.