Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Casa chica infierno grande.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Más querría servir que recibir.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Un mal pequeño es un gran bien.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Hay que convivir; pero no conbeber.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
No dar pie con bola.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Pase mayo, y pase pardo.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Araña muerta, visita cierta.
La casa quemada, acudir con el agua.
Está en todo menos en misa.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Según se prepara la cama, así se duerme.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.