Casa chica infierno grande.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Picha española no mea sola.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Tantas veces va el cántaro a la fuente, que al final quiebra.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Un mal pequeño es un gran bien.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
No dar pie con bola.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Pase mayo, y pase pardo.
Araña muerta, visita cierta.
Está como abeja de piedra.
La casa quemada, acudir con el agua.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.