Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Cada gallina a su gallinero.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Amor de lejos, felices los cuatro
La noche para pensar, el día para obrar.
A tal casa, tal aldaba.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
La suerte nunca da, solo presta.
Comer sin vino, comer canino.
Hay miles de miserias en un solo amor
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La cabra siempre tira al monte.
Los burros prefieren la paja al oro.
Las piedras no hablan.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Manda, manda, Pedro y anda.
No hay que llevar cocos al puerto.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Abril, uno bueno entre mil.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Quien se excusa se acusa.
Río cruzado, santo olvidado.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Regla y compás, cuanto más, más.
Cuerpo descansado, dinero vale.
En cada tiempo, su tiento.
Divide y vencerás.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Los amantes que se pelean, se adoran