Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Los frailes en jubón, hombres son.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Puso pies en polvorosa.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
A quien le dan pan que no coma.
Atrás viene quien las endereza.
Quien más tiene, menos suelta.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Lo que siembres, recogerás.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Cosa muy querida, presto perdida.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
No hay dicha, sino diligencia.
El amor enseña a los asnos a bailar
En mala casa, mal amo y mala masa.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
A braga rota, compañón sano.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Soñar no cuesta nada.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Amor de lejos, felices los cuatro
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Viejo cansado, muerto o corneado.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Cuando el río suena, agua lleva.