Viuda honrada, su puerta cerrada.
Casa oscura, candela cuesta.
Jurar como carretero.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Todo lo que no se da, se pierde.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
De padres asientos, hijos taburetes.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
En largos caminos se conocen los amigos.
La ausencia causa olvido.
Tres al saco y el saco en tierra.
A mal de muchos, remedio de pocos.
A buen santo te encomiendas.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
No te acostumbres a lo que no dure.
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
La lluvia viene después de los bosques.
No se pierde lo que se dilata.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
A quien dan, no escoge.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Ignorante y burro, todo es uno.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
El mundo da muchas vueltas.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
A mi, mis timbres.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.