Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
En casa llena presto se guisa la cena.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Bocado engullido, su sabor perdido.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Cartas cantan.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Dulce y vino, borracho fino.
El que mucho abarca, poco acaba.
Me traen por la calle de la amargura.
Hacer un viaje y dos mandados.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Por la boca muere el pez.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Decir bien y obrar mejor.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Dar la callada por respuesta.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Dar una fría y otra caliente.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.