Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Palabra suave llegar al alma sabe.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Burro suelto del amo se ríe.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Despacio, que llevo prisa.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Cortesías engendran cortesías.
El que mal anda, mal acaba.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Con pan y vino, se anda el camino.
Tripa vacía, suena pronto.
No son malos tiempos, es malo el hombre
No comas ansias.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Que con su pan se lo coman.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
No hay medicina para el miedo.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Pan con sudor, sabe mejor.
El hábito es una camisa de hierro.
No te vallas a morder la lengua.
Cuando los Estados Unidos estornudan, Europa se acatarra.
Mal mascado y bien remojado.
Como la espada, así la vaina.
Hazte la fama y échate a la cama.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
A preguiça se deu bem.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Rectificar es de sabios.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.