A mucho hablar, mucho errar.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Cortesías engendran cortesías.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Burro suelto del amo se ríe.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
El que mal anda, mal acaba.
Despacio, que llevo prisa.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Con pan y vino, se anda el camino.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Tripa vacía, suena pronto.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
El burrito siempre busca pastito tierno.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
No comas ansias.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Que con su pan se lo coman.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
No hay medicina para el miedo.
Cuando los Estados Unidos estornudan, Europa se acatarra.
El hábito es una camisa de hierro.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Rectificar es de sabios.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
No te vallas a morder la lengua.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Pan con sudor, sabe mejor.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Como la espada, así la vaina.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Mal mascado y bien remojado.
A preguiça se deu bem.
Hazte la fama y échate a la cama.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.