Refranes y consejos todos son buenos.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Todos los caminos conducen a roma.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Estar en tres y dos.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
O te aclimatas, o te aclimueres.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Indio comido, puesto al camino.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Hay más refranes que panes.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Arroz pasado, arroz tirado.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Ser el último orejón del tarro.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Aire de Levante, agua delante.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
A la vejez, viruelas.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
El agua derramada es difícil recogerla.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Cien refranes, cien verdades.
Escucha en el silencio y serás sabio.