Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Todas las horas hieren. La última mata.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El hambre es la buena, no la comida.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
No es nada, que del humo llora.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Agua tibia, media vida.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
La comprensión siempre llega más tarde.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Cuando me despierte me llamas.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Donde hay leyes, hay trampas.
De tal colmena tal enjambre.
Una sola vez no es costumbre.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Rascar y comer comienzo ha menester.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Sin trabajo no hay recompensa.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Me lo contó un pajarito
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.