En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
Esta más caliente que pepita en comal.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
La vida es la novia de la muerte.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Contigo, pan y cebolla.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
En la unión está la fuerza.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
No caben dos pies en un zapato.
Írsele a uno el santo al cielo.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Amor y vino, sin desatino.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Los extremos nunca son buenos.
Haciendo se aprende a hacer.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Jugar la última carta.
Flor sin olor, le falta lo mejor.