Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
La que da beso da d'eso.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Neblina, del agua es madrina.
A consejo ido, consejo venido.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
De ninguno seas muy compañero.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Hablar por la boca del ganso.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Pecado callado, medio perdonado.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Berenjena, ni hincha ni llena.
Donde entra beber, sale saber.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
La tierra que me sé, por madre la he.
Los problemas nunca vienen solos.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
A tu casa venga quien te eche de ella.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Después de la risa viene el llanto.
Malas nuevas, como el rayo llegan.