El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Da voces al lobo, respóndete el eco.
El que nada tiene, nada vale.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Casa chica infierno grande.
El saber no ocupa lugar.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
A cautela, cautela y media.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
La suerte está echada.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Pan duro, pero seguro.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
No es lo mismo verla venir que bailar con ella.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
El que tiene es el que pierde.
A grandes cautelas, otras mayores.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Pesar compartido, pronto es ido.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
El ladrón juzga por su condición.
Cada cual mire por su cuchar.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Maestre por maestre, seálo éste.
La ventura es paño que poco dura.
Nada necesita quien tiene bastante.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Tirar la casa por la ventana.
De cuentos suele irse a chismes.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Esto está color de hormiga.
Toma y daca.
Una mentira puede matar mil verdades.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.