A barba muerta, obligación cubierta.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Una palabra deja caer una casa.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Tiene más vida que un gato.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Araña de día, carta o alegría.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Es más el ruido que las nueces.
Después del gusto, que venga el susto.
El papel puede con todo.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Estoy hasta las manos.
Moda y fortuna presto se mudan.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
A otra cosa mariposa.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.