La miseria es como la tos, no se puede esconder.
No hay como la casa de uno
El corazón no sabe mentir
Callen barbas y hablen cartas.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Es mejor callar que con tontos hablar.
La familia pequeña, vive mejor.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
A cada lechón le llega su noche buena.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
A la ocasión la pintan calva.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
A quién le dan pan, que llore.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
En el pedir no hay engaño.
Tentar la huevera a las gallinas
Tenís más grupo que banco de sangre.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Cada ollero alaba su puchero.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
En la cancha se ven los gallos.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Bailando con la más fea
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.