Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
El que primero se levanta primero se calza.
Quien huelga no medra.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
El vicio, saca la casa de quicio.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
El tiempo vuela, que se las pela.
Hijo casado, vecino airado.
En todas partes se cuecen habas.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Machacando y más machacando se hace el gazpacho.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
A perro viejo no hay tus tus.
A medida del santo son las cortinas.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Refran viejo, nunca miente.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Perros raspan, pero la caravana passa.
Tarea que agrada, presto se acaba.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Quien más tiene, menos suelta.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
El que mucho habla, mucho yerra.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.