Hacérsele a uno el campo orégano.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
A los cien años todos calvos.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Quien hizo una...hace dos
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Socorro tardío, socorro baldío.
Donde hay nobleza, hay largueza.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
El perro flaco todo es pulgas.
Cada uno con su humo.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
La labranza no tiene acabanza.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Burla pesada, en veras acaba.
El toro y el melón, como salen, son.
El hombre casado, ni frito ni asado.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Va como honda que lleva el diablo.
Ajo cebollino, para con vino.
Cuando no se puede segar, se espiga.
El que trabaja, no come paja
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Por más buena la vacada, no da leche condensada.
Se encontró con la horma de su zapato.
Te paso la pala diego
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Juez con prisa, juez que yerra.
Limpio de polvo y paja.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.