La mujer buena, inapreciable prenda.
El que tiene sed, busca agua.
A chico santo, gran vigilia.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Nadie le da vela en este entierro.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
La lluvia de Abril cabe en un barril.
El duro del casado vale dos cincuenta.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Te casaste, te frego.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Año derecho, de la era al barbecho.
Buena razón quita cuestión.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
A confite de monja pan de azúcar.
Jornada emprendida, medio concluida.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Amor de asno, coz y bocado.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Ese huevito quiere sal
Agua vertida, no toda cogida.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Mira la peseta y tira el duro.
Para mi cualquier petate es colchon.
En enero no te separes del brasero.
La mayor ventura, menos dura.
De la vista nace el amor.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El mono vestido de seda mono se queda
Labrador chuchero, nunca buen apero.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
La suerte la pintan calva.