Aire gallego, escoba del cielo.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Ave que vuela, a la cazuela.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Hacer agua los dientes.
Boñigas hacen espigas.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Para los Santos, nieves en los cantos.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Favor con favor se paga
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Tapados como el burro de la noria.
Manos blancas no ofenden.
Hablando se entienden los blancos.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
A caracoles picantes, vino abundante.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Dar puntadas.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Lentejas, comida de viejas.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Cada oveja con su pareja.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Maldigo el diente que come la simiente.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.