La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
No sufras por calenturas ajenas.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Hacerse el de la oreja mocha.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Els lladres grans enforquen als petits.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Cada uno se rasca donde le pica.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Todavía aguas corren profundamente.
O todos moros o todos cristianos.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
La sugestión obra.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Aun el león se defiende de las moscas.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
La mejor suegra, la muerta.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
De sabios es cambiar de parecer.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Un pie calzado y otro descalzo