Casa de concejo, pajar de viejo.
Nuestro gozo en un pozo.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Principio quieren las cosas.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
El amor todo lo vence.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
A la fortuna, por los cuernos.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Quien el padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
Roma, acuerdos y locos doma.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
El sueño quita el hambre.
Alforjas llenas quitan las penas.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Hasta la salud necesita descanso.
Tentar la huevera a las gallinas
El amor mueve montaña.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Riña de amantes, agua referescante.
El llanto es el privilegio del hombre.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Vino y mujer, te ponen al revés.