Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Después de la risa viene el llanto.
A la vejez, cuernos de pez.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Quien siembra, siega.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Escatimar y dar a putas.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
El oficio hace maestro.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
La muerte, al pobre no se atreve.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
De ensalada, dos bocados y dejada.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Primero la obligación y luego la devoción.
El mucho joder empreña.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
Quien desparte lleva la peor parte.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Hacerse el sueco.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Los negocios no tienen ocio.
Cada cual en su corral.
A marido ausente, amigo presente.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Amor es el verdadero precio del amor.