Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
No ensucies donde comes.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Lo que sea que suene.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Palabras sin obras, barato se venden.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
La zorra, por la cola.
El que mucho promete, poco cumple.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Flaco hombre, mucho come.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Secreto de tres, secreto no es.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Codicia mala, el saco rompe.
Lo imposible, en vano se pide.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
El amor es más agresivo que el odio
Las horas amargas, son mucho más largas.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Al que no quiera taza, taza y media.
Más ven cuatro ojos que dos.
Donde dije digo, digo Diego.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.