Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Las espinacas son la escoba del estómago.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Dar una fría y otra caliente.
El flojo trabaja doble.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
El pan es freno del vino.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
No acose, que la están peinando.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Para ser bella hay que ver estrellas
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
El que anda con cojo, aprende a cojear.
El agua arruina el puente y el vino la mente
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
A burro muerto, la cebada al rabo.
La prisa es la madre de la imperfección.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Dinero llama a dinero.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Amor hace la llaga, y él, la sana.
Las cosas caen por su propio peso.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Más liso que nalga bebé.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Cuervos vienen, carne huelen.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
A la guerra, con la guerra.
Comparte la carga y ésta será más ligera.