El ama brava, es llave de su casa.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Dios sabe lo que hace.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
El que regala, no vende; pero sorprende.
El interés tiene patas.
La vida es así, y el día es hoy.
El hombre casado, ni frito ni asado.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Quien te adula, te traiciona.
muero Marta, y muero Harta.
A palabra necias, oídos sordos.
Pocas palabras son mejor.
El que presta, a pedir se atiene.
Agrada y te agradarán.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Cada uno muere de su vicio.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
El vino no tiene vergüenza.
En Noviembre, mata tus cerdos.
La duda es la llave del conocimiento.
Del odio al amor hay solo un paso.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
El que mucho come, poco adelgaza.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Refranes de viejas son sentencias.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Más barato es cuidar que edificar.
Hombre casado, burro domado.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
El buen libro de las penas es alivio.
De buena casa, buena brasa.
Navarro, ni de barro
Quien nada pide, nada recibe.
Gallina vieja da buen caldo.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
El trabajo ennoblece.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.