Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
No hay nada más caro que lo regalado.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
De lo que no sabes, no hables.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Hay ayudas que son lavativas.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Año tuero, vaca y muerto.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Para presumir hay que sufrir.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
El interés dueño del mundo es.
Casa convidada, pobre y denostada.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
La guerra mil males engendra.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
El que trabaja, no come paja
El enamorado es el camarada del alma.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Quien ríe y canta su mal espanta
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Hablar poquito, y mear clarito.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.