Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Donde se pace, que no donde se nace.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Mujer pecosa, mujer candela.
La desgracia de un loco es dar con otro.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Lo comido por lo servido.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Dinero no falte, y trampa adelante.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Año de nieves, año de bienes.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Boca sin dientes, casa sin gente.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Al mal amor, puñaladas.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Frio, frio, como el agua del rio.
Una familia unida come del mismo plato.
Engordar para vivir no es gordura de reír.
De hora en hora, Dios mejora.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Ponerse la tapa en la cabeza
El ojo quiere su parte