Dios, si da nieve, también da lana.
La fe mueve montañas.
A cena de vino, desayuno de agua.
¿De que vas, Santo Tomas?
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Mujer pecosa, mujer hermosa.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Se sincero y honesto siempre.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Para ir al cielo primero hay que morir.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
El corazón no habla, pero adivina.
Hacer la del humo.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
El que no ama, no se desilusiona.
Alcanza, quien no cansa.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Lo que no cuesta no vale.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El amor no hace hervir la olla
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Cuando el pobre lava, llueve.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Amor con amor se paga.
Hoy arreboles, mañana soles.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El amor, de necios hace discretos.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.