Libros y años hacen al hombre sabio.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Lo que no se conoce no se apetece.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Para prosperar, vender y comprar.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
En el medio está la virtud.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Difama, que algo queda.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Dicen que la educación se mama.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
El corazón es un guía que los pies siguen
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Una palabra deja caer una casa.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.