Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Hablar a tontas y a locas.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
La mentira dura mientras la verdad no llega.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Hasta el rabo, todo es toro.
Dios está en todas partes.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
De la esperanza vive el cautivo.
No hay mejor maestra que la experiencia.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El mucho joder empreña.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Alma sin amor, flor sin olor.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Con pequeña herida puedes perder la vida.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
La labranza no tiene acabanza.
Atender y entender para aprender.