La juventud del viejo está en el bolsillo.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Las palabras se las lleva el viento.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
O la bebes o la derramas.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
El corazón que ama es siempre joven.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Alegrías secretas, candela muerta.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Palabra dada, palabra sagrada.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Cada día trae su propio afán.
La casa esta donde el corazón.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
La prisa es la madre de la imperfección.
Ir por lana y volver trasquilado.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Pedir las perlas de la virgen.
Una deuda, veinte engendra.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Los padres todo lo deben a sus hijos.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.