Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
A Dios, llamaron tú.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Tu hablar te hace presente.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
La rueda de la fortuna nunca es una.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Dios castiga sin dar voces.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Andarse por las ramas.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Cada pez en su agua.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Todo el mundo nace poeta.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
La muerte no anda en zancos.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Los pies van donde va el corazón
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Quien habla por refranes es un saco de verdades.