Arrieros somos y en el camino andamos.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Más se perdió en la guerra.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Al son que me tocan bailo.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
El pasajero se conoce por la maleta.
Más se perdió en el diluvio.
Lo único permanente es el cambio.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Lo que por agua viene por agua se va.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
A golpe de mar, pecho sereno.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prision.
Agua que corre, nunca mal coge.
Alábate pato que mañana te mato.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Cuanto más alto se sube, más grande es la caída.
El muerto y el ausente, no son gente.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
El que nada no se ahoga.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Está en todo menos en misa.
Hay de todo en la viña del Señor.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Las desgracias no vienen solas.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
Quien sube como palma baja como coco.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.