O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Fortuna te dé Dios, talento no.
El que nada tiene, nada vale.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
La suerte es de los audaces.
Dios es más grande que el mundo.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Cada uno es artífice de su ventura.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Bienes y males, a la cara salen.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
El sueño es hermano de la muerte.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
La naturaleza proveerá.
El tiempo de Dios es perfecto.
La fantasía es la loca de la casa
Estar armado hasta los dientes
Hierba mala nunca muere.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Jugarse hasta la camisa.