Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Vino y amores, de viejo los mejores.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
El amor todo lo iguala.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
A Dios, nada se le oculta.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Cada quien, con su cada cual.
Todo lo que no es dado es perdido
Lo que hace Dios es lo mejor.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
El tiempo lo arregla todo
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Sirva de algo mientras se muere.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
La suerte está echada.
La suerte no es para quien la busca.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Hay que dar el todo por el todo.
La muerte regalos no prende.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Intimidades, solo en las mocedades.
Ser feliz como pez en el agua
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!