Donde hay hambre no hay pan duro.
El camino malo, se pasa rápido.
A malos ratos, buenos tragos.
Quitada la causa se quita el pecado.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
De perdidos, al río.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Unos por otros, la casa sin barrer.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Quien escucha, su mal oye.
El amor todo lo iguala.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Dios acude siempre.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Caer es más sencillo que levantarse.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Más fea que una patada en la canilla.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Quien te quiere, te aporrea.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.