La casa esta donde el corazón.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
El que manda, no va.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Lo que no se empieza no se acaba.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
La fuga puede ser peor que la cárcel.
Tapados como el burro de la noria.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Hablar a tontas y a locas.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Mujer que se queja, marido que peca
A cada cosa le llega su tiempo.
El rostro es el espejo del alma.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
El que no mira, suspira.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Lo pasado, pisado.
Quien da el consejo, da el tostón.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
El que nada duda, nada sabe.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
A la hija, tápala la rendija.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.