Oveja que bala, bocado que pierde.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
La esperanza es el pan de los pobres.
El otoño de lo bello, es bello.
Es de sabios cambiar de mujer.
Más vale un hoy que diez mañanas.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Malos reyes, muchas leyes.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Esto parece el coño de la Bernarda.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Donde no hay mata, no hay patata.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Más peligrosa esa vieja, que un tiro entre ceja y ceja.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
No hay mayor tontería que reñir.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
El que juega con fuego, se quema.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Es más fea que una noche oscura.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Llevar adarga para viivir vida larga.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Qué te crees la última chupada del Mango!
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Cabeza loca no quiere toca.