El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Estar como las putas en cuaresma.
Ausente, apenas viviente.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Las damas al desdén , parecen bien.
El viejo que se cura, cien años dura.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
Lo escrito, escrito esta.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Lo que se hace de noche sale de día.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Música y flores, galas de amores.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
El vino comerlo, y no beberlo.
Riña de amantes, agua referescante.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
A quién le dan pan, que llore.
Sacar los trapos al sol.
La labranza no tiene acabanza.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Tumbando y capado.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.