Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
El que se casa, por todo pasa.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
A consejo de ruin, campana de madera.
El juego destruye más que el fuego.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
En caso de duda, la más tetuda.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Dios da, nunca vende.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Quien te adula, te traiciona.
Tu hablar te hace presente.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Calle mojada, caja cerrada.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Como es la mujer, así es la casa.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Maestre por maestre, seálo éste.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.